OPINIONES DESTACADAS

Gregorio Badeni llama a preservar la Libertad de Prensa

Un texto del Dr. Gregorio Badeni, abogado constitucionalista y asesor legal de Adepa analiza la situaci√≥n de los medios y hace un llamado a preservar la libertad de prensa en el pa√≠s. Sus conceptos fueron publicados por Adepa ‚ÄďMart√≠n Etchevers, presidente- y diario El Liberal ‚ÄďGustavo Ick, director- en Santiago del Estero. A continuaci√≥n reproducimos el pensamiento de Badeni.

‚ÄúLas opiniones emitidas sobre la prensa por un juez de nuestra Corte Suprema de Justicia, durante una reuni√≥n celebrada en el Rotary Club de Buenos Aires, y la sentencia impregnada de dogmatismo emitida por el juez civil Luis Alterini, condenando por da√Īos a Infobae y Artear por ofrecer una informaci√≥n institucional revelan, una vez m√°s, que proseguimos proclamando en teor√≠a la libertad de prensa, pero no estamos dispuestos a aceptar las informaciones y opiniones que no son de nuestro agrado. En un sistema pluralista, donde se desenvuelve una amplia cantidad de medios gr√°ficos y digitales independientes en su l√≠nea editorial, ellos cumplen el papel de un espejo. As√≠ lo destaca Guillermo Ignacio, un distinguido periodista argentino quien, en varias oportunidades, presidi√≥ la Asociaci√≥n de Entidades Period√≠sticas Argentinas (Adepa). Un espejo que procura reflejar la realidad, aunque ella nos disguste. De una realidad que, al ser conocida por el p√ļblico, le permite verificar los hechos sociales para completarlos con sus impresiones personales. De esa verificaci√≥n depende el grado de credibilidad que tiene la prensa en la sociedad. Se acepta por gobernantes y gobernados que la prensa libre condiciona la subsistencia de una democracia constitucional. Conclusi√≥n avalada hace m√°s de 60 a√Īos por un prestigioso periodista y analista pol√≠tico como Raymond Aron. Dec√≠a que para conocer el grado de democracia en un pa√≠s, era suficiente con determinar el grado de intensidad de la prensa libre y su aceptaci√≥n espont√°nea por la ciudadan√≠a. A mayor libertad de prensa, mayor es la envergadura democr√°tica. Pero tambi√©n es cierto que esa libertad estrat√©gica est√° sujeta a presiones y agresiones constantes que requieren asumir su defensa y diluir los estrafalarios dogmas autoritarios forjados al margen de todo enfoque emp√≠rico. En la Argentina, debido al esp√≠ritu independiente de su poblaci√≥n y a las cl√°usulas de su Constituci√≥n, existe una amplia libertad de prensa. Mayor a la imperante en los pa√≠ses latinoamericanos y europeos, aunque inferior a la registrada en los Estados Unidos. Pero en la alborada del siglo XXI aquellas tentativas de restricci√≥n subsisten, a veces con modalidades novedosas. A los desvar√≠os totalitarios se a√Īaden nuevos problemas. Entre ellos la agudeza creativa para superar la asfixia econ√≥mica y financiera que se cierne sobre las empresas period√≠sticas; el af√°n por regular el negacionismo o el delito de opini√≥n; exigir implantar el derecho al olvido imponiendo la censura y destrucci√≥n de los datos period√≠sticos; imponer servicios informativos gratuitos, particularmente por la dirigencia pol√≠tica; confundir la informaci√≥n con la opini√≥n; la politizaci√≥n period√≠stica; la sobreprotecci√≥n del honor, intimidad, privacidad y derecho a la propia imagen cercenando informaci√≥n institucional con sus consecuentes opiniones; y el permanente espectro de la censura. As√≠, en el dogmatismo que impregna la sentencia del juez Alterini est√° clara su visi√≥n intolerante respecto a las informaciones y opiniones emitidas por los medios con el riguroso l√≠mite de los tiempos period√≠sticos. Con cierta cuota de audacia imput√≥ a Infobae y Artear difundir ‚Äúnoticias falsas‚ÄĚ por afirmar o sugerir que una mujer portando una campera roja y que hab√≠a sido fotografiada en actos pol√≠ticos junto a Cristina Kirchner, pod√≠a ser una de las personas que agredieron al presidente Mauricio Macri en Mar del Plata. El juez, invocando la ‚Äúdoctrina de las noticias falsas‚ÄĚ entendi√≥ que las aseveraciones y opiniones de los medios, respaldadas por actuaciones judiciales veraces, deb√≠an ser sancionadas. No advirti√≥ que la falsedad presupone una conducta dolosa, con malicia, pero no un comportamiento, quiz√°s culposo, propio del error. La presunta damnificada, involucrada en cuestiones de relevante inter√©s institucional, adem√°s no fue identificada, lo cual tornaba aplicable al caso las doctrinas de la ‚Äúreal malicia‚ÄĚ forjada por la Suprema Corte de los Estados Unidos y la doctrina ‚ÄúCampillay‚ÄĚ elaborada por nuestra Corte Suprema para eximir de responsabilidad a los medios de prensa. Sin embargo, el juez opt√≥ por acogerse a conceptos doctrinarios arcaicos que, si bien se prosiguen aplicando en algunos pa√≠ses europeos (como Espa√Īa), colisionan con las conclusiones emp√≠ricas forjadas por aquellos tribunales para preservar la libertad de prensa y el derecho a la informaci√≥n. El juez, insatisfecho con semejante decisi√≥n, a√Īadi√≥ que correspond√≠a ‚Äútrasladar a la opini√≥n p√ļblica que s√≥lo la informaci√≥n veraz sobre asuntos de relevancia p√ļblica se encuentra amparada por la libertad de informaci√≥n‚ÄĚ, conforme lo resuelto por el Superior Tribunal de Espa√Īa y prescindiendo de la jurisprudencia democr√°tica de nuestra Corte. Para ello impuso un acto de censura al obligar a los medios involucrados a publicar durante cuatro d√≠as que hab√≠an sido condenados ‚Äúpor difundir una noticia falsa‚ÄĚ, y dando a conocer el nombre de la presunta v√≠ctima que los medios mantuvieron en el anonimato. Obligar a un medio de prensa a publicar lo que no quiere publicar es censura y una violaci√≥n del derecho a la propiedad privada, tal como hace d√©cadas dispuso la Suprema Corte de Estados Unidos en el caso ‚ÄúMiami Herald‚ÄĚ. Criterios que no comparte el juez Alterini en su visi√≥n autoritaria. Por otra parte, generan preocupaci√≥n las expresiones del juez de la Corte Suprema cuando afirm√≥ que el desprestigio de nuestros jueces obedece a la informaci√≥n y opiniones que emiten los medios de prensa. El responsable no ser√≠a el error, la impericia o inidoneidad del juez, sino ‚Äúel mensajero‚ÄĚ que formula su cr√≠tica a la actuaci√≥n de los jueces brindando informaci√≥n o emitiendo opiniones que el ciudadano es libre de aceptar. Sin embargo, la ciudadan√≠a percibi√≥ que la investigaci√≥n sobre los c√©lebres cuadernos de la corrupci√≥n fue obra del periodismo que la puso a disposici√≥n de los jueces. No fue al rev√©s como normalmente deber√≠a acontecer. Que los periodistas critican la inseguridad generada por los jueces cuando, tras varios a√Īos, emiten sentencias que bien merec√≠an un trato preferencial por la gravedad de los temas sociales considerados. Est√° claro que la mayor√≠a de nuestros jueces no son descalificados por la prensa porque honran su juramento cumpliendo los deberes de su cargo. El aire puro no es noticia, s√≠ el contaminado y es deber de la prensa hacer conocer el hecho para que se proceda a su reparaci√≥n. Lo propio acontece con aquellos jueces que acarrean el desprestigio del √≥rgano judicial, e inclusive con aquellos funcionarios del Poder Ejecutivo o el Congreso que, a lo largo de tres a√Īos, poco o nada hicieron en la materia. Ni siquiera de modificar la politizada ley que regula el Consejo de la Magistratura y cuya eficiencia es fundamental para la probidad judicial. La prudencia es una virtud que nace de la sensatez. Su presencia se impone en una democracia constitucional, y as√≠ lo fija nuestra Constituci√≥n y el Estado de Derecho que organiza. En este aspecto, el juez Ricardo Li Rosi proclama que el juez, debe ser tolerante, educado y apegado a la √©tica republicana. Mandato extensible al periodista para atenuar la relaci√≥n de tensi√≥n necesaria entre la prensa que informa a los ciudadanos y a los jueces que deben garantizar la seguridad jur√≠dica. De tal manera se podr√° soslayar la afirmaci√≥n vertida por Robert Cox siendo presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa: ‚ÄúConsidero que el principal problema que deben enfrentar los periodistas en Am√©rica Latina es que los jueces muchas veces act√ļan con la mentalidad de las dictaduras y en muchos casos est√°n persiguiendo a los periodistas‚ÄĚ.

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